La primavera tardía que este año nos ha regalado el agua está embelleciendo el campo. Las yeguas de la casa van pariendo en Barroso.

Cada potro es una ilusión, una posibilidad, un motivo para luchar, un objetivo a medio plazo.

Buscamos animales con nobleza, toreros, valientes, con fuerza, con temple, obedientes, con chispa y con ese punto de más que nos da lo lusoarabe.

Por la mañana, en el repaso diario al ganado, Tras cada parto de las yegua supone un aliciente para mirar el pelo, el sexo, las hechuras y el esbozo de la condición del neonato.

Quizás, el momento más íntimo de nuestra labor como ganaderos de caballos toreros de la raza luso árabe por la que llevamos apostando hace más de una década.