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@PeredaDehesilla

Nobleza y humillación, las virtudes de la corrida en Las Ventas

 

Balance final sin orejas para los toreros, pero que deja la sensación de que hubo toros, que, aunque mansearon en general, se dejaron en diferente medida para que la tarde tuviera al final otro tono. El juego final de la corrida en conjunto no fue ni con mucho el que los ganaderos habían procurado al elegirla, pero sí tuvo como denominador común una desarrollada capacidad para humillar.

 

Toro a toro, éste fue el desarrollo de la corrida inaugural de la Feria de San Isidro de 2013:

 

 

77. Triplicado. Castaño. 501 kilos. Diego Urdiales.

Toro noble y que humilló, que colocaba la cara con calidad y acudía pronto y con boyantía a los engaños. La faena de Diego Urdiales se perdió un poco en la frialdad del inicio de la tarde y en sus propias dudas, quizá, alimentadas por el aire que sopló a rachas y que no le permitió salirse a la medios con el toro. 

 

 

 

172. Tripón. Negro. 554 kilos. Leandro

Aunque mansito y buscando desde pronto sus querencias, tuvo calidad cuando embestía humillado. Y emoción también porque el toro, aun mansito, se volvía pronto y entregado en busca de más muleta. Leandro, que le arrancó muletazos sueltos de buen trazo jaleados por el tendido, le planteó la batalla en los terrenos que pidió el toro, aunque no terminó de acoplarse del todo con él.

 

 

 

170. Molinero. Colorao. 504 kilos. Morenito de Aranda

Noble, pronto y fijo, el toro tuvo un buen pitón derecho por el que humilló mucho, aunque le faltó un grado más de chispa y de raza para transmitir algo más. Por el izquierdo, se quedó más corto y protestó a la muleta de Morenito de Aranda, cuya faena no llegó a romper en ningún momento.

 

 

 

71. Grumete. Negro. 559 kilos. Diego Urdiales

El que menos sirvió con mucho por deslucido y desrazado. Manseó, no tuvo celo y terminó apagándose después de dejar alguna embestida interesante en la primera tanda con la muleta del torero riojano.

 

 

 

73. Unjaleo. Castaño chorreao en verdugo. 589 kilos. Leandro

Éste es el toro que más gustó al ganadero. Embistió con transmisión en los primeros compases, pero se fue apagando conforme avanzaba la faena de Leandro al acusar también el duro castigo en el caballo. Hubo un leve atisbo de mayor aprovechamiento en la primera serie del diestro de Valladolid, planteada en los adentros y tratando de explotar la inercia de la embestida cuando tenían la salida hacia tablas. Pero el apunte se quedó en eso y el trasteo se terminó difuminando.

 

 

 

116. Agotado. Ensabanao. 595 kilos. Morenito de Aranda

Buen arranque del toro que embistió humillado y repitiendo al capote de Morenito de Aranda. Colocaba la cara con intención siempre de coger los vuelos. Mantuvo la intensidad en su acometida en el primer tercio y permitió un espléndido tercio de banderillas gracias a la torería y maestría de Luis Carlos Aranda, quien recogió desmonterado la ovación del público. El toro repitió condición en la muleta, sobre todo, en las primeras tandas con nobleza, transmisión y un desarrollado sentido de la humillación. Quedó la sensación de que faltó mayor acople por el torero para que el cinqueño terminara de romper. Tan es así, que el público de Madrid lo despidió con aplausos en el arrastre.

 

 

En su valoración final, José Luis Pereda destacó en el programa El Ultimo Tercio de Canal+ Toros "que la corrida en general se ha dejado y ha tenido condiciones para que los toreros le saquen partido. Es cierto que el viento ha marcado en buena medida el planteamiento de las faenas, pero también lo es que, por sus características concretas, el toro de Núñez precisa de que se le vaya haciendo para que termine de romper y no siempre ha sido así".

 

REPORTAJE FOTOGRÁFICO XOSÉ ANDRÉS

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