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@PeredaDehesilla

Farmacéutico-71, bravo como un tejón

 

 

"¡¡¡Pereda, Pereda, felicidades!!!", le llamaban y le decían los aficionados desde las primeras filas de barrera de la Plaza de Toros de Cortegana mientras el ganadero abandonaba el callejón y la corrida camino del campo, en La Dehesilla, donde ya le aguardaba otro camión para cargar el encierro que hoy se lidia en Almoguera. Se marchaba deprisa José Luis, pero con una sonrisa plena que le iluminaba toda la cara por lo mucho que había disfrutado. "Es el toro con el que todo ganadero sueña...", decía refiriéndose a Farmacéutico-71, un castaño con el primer hierro de la casa, dispuesto inicialmente como primer sobrero y que había entrado por la vía de la sustitución al romperse un pitón en los chiqueros el ejemplar de Fuente Ymbro. Las cosas del destino, que también cuenta para los toros bravos...

 

 

Llevaba varios días Pereda con el reconcome por dentro porque el antecedente de Laborioso pesaba mucho. Volver a Cortegana apenas unos meses después y cuando en aquel lugar aún resuena el eco de la bravura de aquel toro que hoy pasea en el campo su gloria bien ganada en la plaza, no era empresa sencilla. Menos aún, para un mano a mano que había generado tanta expectación, sobre todo, entre profesionales y con varios compañeros ganaderos más en el cartel, todos ellos con esas campanillas que da el prestigio bien ganado... Pero la bravura no entiende de condicionantes y cuando fluye, fluye y se lo lleva todo por delante. Como la encendida embestida de Farmacéutico-71, tan vivo en sus arrancadas como en la expresión de su mirada. Como un fórmula 1, un caudal de bravura que, ya en el capote de José Garrido, se desbordaba por entero para recogerse de nuevo y volverse a derramar... Lo entendió perfecto el diestro de Badajoz, que se dobló con él a la verónica rodilla en tierra, pero sin aceleramientos, sino imprimiendo ya desde esos primeros compases el pulso exacto para reforzar tantas virtudes como el toro apuntaba. Y éste fue rompiendo, de más a más, en medio de ese run run que presagia las cosas grandes. Le picaron fuerte, pero no por eso perdió fuelle el de Pereda. No necesitó de demsiados preparos Garrido antes de ponerse a torear. Las cartas estaban encima de la mesa: allí había un toro bravo pidiendo toreo del bueno y un torero muy capaz de dárselo. Y la obra fue surgiendo entre la entrega del burel y la cabeza milimétrica y el corazón ardiente del matador. Fijo, pronto, entregado ya desde el mismo vuelo del pase, rebozándose en su mitad buscando enroscarse en la cintura del pacense, yéndose largo hasta que la muleta desaparecía, volviendo presto y pidiendo más, aceptando más y regalando, a cambio, más aún... Por el pitón derecho tanto como por el izquierdo. Compuso José Garrido una obra impoluta, impecable. De oficio y de poso. Del toreo que es cimiento y del toreo que es belleza. Lo mató por arriba y la gente le pidió hasta el rabo -sólo concedió el palco las dos orejas, mientras Cortegana despedía a Farmacéutico-71 con una cerrada ovación de reconocimiento. 

 

 

La prueba había quedado superada. El reconcome se había ido al garete soliviantado por esa plenitud del ganadero que susurraba para sus adentros: "Ha sido un toro de diez, de los que tienen que estar en el campo...". Era una seria piedra de toque para el joven criador de bravura y fue una sólida constatación de que está aprendiendo rápido. De ahí su plenitud mientras volvía a La Dehesilla porque, sin pausa alguna, tocaba seguir y embarcar la siguiente, la de hoy en Almoguera.

 

 

Fue mejor de lo que trascendió el primero de la tarde, el titular anunciado, Cantaor-6, de La Dehesilla. Tuvo nobleza y mucha humillación, pero bien es cierto que no terminó de romper en la misma medida en que apuntó cosas tan buenas. Acusó el toro los dos fuertes puyazos que recibió en el caballo y la lidia tan desordenada que se le dió. También faltó acople por parte del torero. Algún destello suelto en forma de muletazos, pero poco para lo que debió ser. Con todo, el público aplaudió al toro en el arrastre. Fue el prólogo, el préambulo de ese nuevo capítulo que José Luis Pereda y Cortegana tienen ya escrito en el libro de su encandilamiento. 

 

 

 

FICHA TECNICA:

 

Plaza de Toros de CORTEGANA (Huelva). Media entrada.

 

Se lidian, por este orden, toros de La Dehesilla, José Luis Pereda, Miura, Victorino Martín, Murube y José Luis Marca.

 

Borja Jiménez (lila y oro): silencio, silencio y ovación

 

José Garrido (grana y oro) : dos orejas, oreja y dos orejas

 

 

 

LA OPINION DEL GANADERO:

 

Farmacéutico-71 ha sido un toro de diez. Uno de esos toros con los que sueña un ganadero. Bravo de verdad, con una transmisión y una verdad en su entrega que ha multiplicado por mucho el mérito de lo que se le ha hecho. Por eso me ha gustado tanto José Garrido, porque no es fácil ser tan nuevo en el escalafón y estar a ese nivel de madurez, de solidez y de capacidad. La viveza con la que ha embestido el toro, su movilidad, su raza han sido apasionantes para mí y el público lo ha visto y lo ha vivido así. Este es de esos toros que tienen que estar en el campo por lo mucho que pueden dar. También me ha gustado el primero, aunque, como es lógico, a otro nivel. Ha sido menos completo, sin duda, pero creo que ha notado demasiado los dos puyazos que le han dado y las excesivas precauciones que he visto en el planteamiento de la lidia y de la faena. 

 

 

 

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La crónica de APLAUSOS

 

 

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