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@PeredaDehesilla

Vinaroz, el espectáculo de la bravura

Un total de siete orejas se cortaron en la corrida celebrada en la Plaza de Toros de Vinaroz, en Castellón, con cuatro toros con el hierro de José Luis Pereda y otros dos de La Dehesilla. Bravo y con clase, el encierro sirvió mucho a los toreros y divertió al público, que se lo pasó en grande.

 

El cartel lo formaron Antonio Ferrera, que cortó dos orejas a cada uno de sus lotes, Sánchez Vara, que desorejó al quinto de la tarde, y Alberto Gómez, que se quedó sólo con un apéndice del tercero porque pinchó varias veces al sexto. El balance final demuestra que fue un festejo divertido y triunfal. Mucho ayudaron a ello los toros de Pereda y La Dehesilla, algunos de los cuales, como los tres primeros, fueron aplaudidos en el arrastre. 

 

El tercero de la tarde, de nombre Glotón y marcado con el número 101, fue el que más gustó al ganadero. "Fue un toro muy completo, extraordinario. Derrochó clase. El que más de toda la tarde. Humilló con verdad y empujó  siempre hacia adelante, buscando con nobleza y celo los vuelos de la muleta", explica José Luis Pereda. "Muy satisfecho" también le dejaron los dos primeros. Gastadito, número 59, el encargado de abrir tarde y temporada para esta ganadería fue un toro "bravo, con celo y empuje, humillando una barbaridad y Antonio Ferrera, tan cuajado como está, lo exprimió del todo en una faena de mucha conexión con el tendido. La que le pusieron los dos protagonistas, el torero y el toro", señala el ganadero.

 

Ferrera le cortó las dos orejas a ese toro como también a su segundo, de nombre Banderillero, número 193. "Se pareció mucho al otro ejemplar del lote de Antonio por la transmisión y su capacidad de humillación. Ferrera lo vió muy pronto y lo cuajó en todos los tercios. Incluso lo picó, le formó un lío ofreciendo ese amplio sentido del espectáculo total que tiene este torero", indica José Luis Pereda. El público, incluso, pidió el rabo, pero la presidencia no lo concedió. Y Raúl Gracia El Tato, su apoderado, calificó en su twitter como de "gran corrida" el encierro de José Luis Pereda y La Dehesilla en Vinaroz.

 

Otro toro "extraordinario" para el ganadero fue el segundo, primero del lote de Sánchez Vara. Se llamaba Miracielo, número 194, y tuvo en la nobleza su mejor virtud. Nobleza y también entrega en la embestida "humillando hasta donde lo llevaba el muletazo", apostilla Pereda. Lástima que el torero lo pinchara hasta tres veces no pudiendo rematar así una gran faena. Clase, nobleza y, por tanto, bravura tuvo también el quinto, a quien Sánchez Vara cuajó pero, esta vez sí, con la rúbrica de la espada, por lo que pudo desorejarlo. Tanto le ayudó el toro, que el diestro pudo ofrecer su versión más relajada y asentada.

 

El sexto, Acoplado de nombre, número 125, compartió con sus hermanos la característica de la humillación, aunque quizá duró menos y se terminó rajando. "Creo que a Alberto Gómez le faltó aquí el rodaje propio del oficio. No terminó de tirar hacia adelante del toro y éste se aburrió al final", argumenta José Luis Pereda. El diestro pinchó además tres veces y eso dejó sólo en aplausos su premio.

 

Pereda regresa de Vinaroz "muy contento por el espectáculo que se dió. Creo que la corrida fue importante. Los toreros estuvieron a gusto expresando lo mejor de sus conceptos y el público se divertió mucho, algo que consideramos clave y que buscamos con ahínco. Es un buen comienzo de temporada. Nos llena de esperanza y de confianza en el futuro más inmediato sin perder nunca toda la prudencia, la mesura y la medida que tiene que tener todo en el toro"

 

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