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@PeredaDehesilla

Emotivo encuentro de la familia Pereda con la Virgen de la Cinta

El 8 de septiembre es un día muy especial en Huelva, la tierra de los Pereda. Es el día de la festividad de la Virgen de la Cinta, Patrona de la capital onubense. Y es la jornada también en el que la Virgen, al caer la tarde, regresa desde la Catedral hasta su Santuario del Conquero. En su camino, se detiene ante la Plaza de Toros La Merced...

 

Y allí, en su casa también, la espera desde hace algunos años la familia Pereda. Con la Puerta Grande del coso abierta de par en par. En tanto llega la Virgen Chiquita, cientos de personas "toman" la plaza, entran y la hacen suya en una visita relajada e íntima. Porque es un día en el que todo en Huelva sabe muy a Huelva. También este momento en el que la gente, en familia, aprovecha la invitación de las puertas abiertas y entra en la plaza para contemplarla, para conocerla, para disfrutarla y, en muchos casos, para fotografiarse en ella. Y poco a poco, conforme se acerca la Virgen, más y más gente se arremolina en toro a La Merced para vivir el encuentro.

 

 

Cuando llega la Patrona de Huelva, su hermandad devuelve el gesto a la plaza, gira su paso hacia ella y detiene el paso por unos minutos. Instante en el que la familia Pereda, en su condición de propietaria del coso, y la empresa ofrecen flores a la Virgen Chiquita. Este año, ayer, se unió al encuentro José Luis Pereda García. Flanqueado por su mujer, Rosa Soler, y varias de sus hijas y de sus nietos, el ganadero onubense saludó afectuoso a la hermandad en la persona de su hermano mayor, Manuel Romeu. Un saludo cálido de quienes se conocen de tantos años y de tantas lides con Huelva como protagonista. 

 

María José Pereda, en nombre de toda la familia entregó las flores a la Madre de los onubenses, y la hermandad invitó a José Luis Pereda a ser partícipe de una experiencia que nunca antes había conocido: la de dar la levantá del paso para seguir adelante con su traslado. Un honor. Una bonita emoción para alguien que lleva a Huelva tan en las entrañas... Un pasaje íntimamente hermoso, de los que se guardan en el libro con los capítulos más especiales que uno escribe en su vida. Tras la levantá y el agradecimiento de José Luis Pereda a la Hermandad de la Cinta por el regalo, la Virgen siguió con su camino. Pero a las puertas de la Merced dejó una huella que no se irá en un año entero: la del cariño de verdad. Y, de algún modo, se recreó una estampa añeja de la Huelva taurina: aquella de hace décadas, cuando las fiestas grandes de la ciudad eran éstas de septiembre con la Patrona y se daban toros en su honor. Alguna vez ocurrió que, al pasar la Virgen ante la Plaza, un torero salía triunfal en hombros. El torero detenía entonces el clamor de su éxito para saludar, en hombros aún, a la Virgen Chiquita. Un instante en el que Huelva unía su devoción y su pasión: la Cinta y la Tauromaquia. 

 

"Ha sido un momento precioso -dijo José Luis Pereda-, que nos reafirma en nuestra intención, la de la propiedad y la de la empresa de la Plaza de Toros La Merced, de estrechar cada vez más los vínculos del coso con su ciudad. Abrir la Puerta Grande es un gesto ineludible de respeto hacia nuestra Patrona. Lo hacemos también cada Miércoles Santo, cuando por aquí pasa la Hermandad del Prendimiento. Y es una actitud en la que vamos a profundizar para que Huelva, sus cosas y su plaza de toros estén cada vez más juntas".

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