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@PeredaDehesilla

Citar, la forja del toreo del mañana

 

Además de laboratorio de la bravura, el campo es la mejor universidad del toreo. El lugar donde de verdad se aprende a conocerlo, donde se descubren sus resortes, donde se profundiza en su técnica, donde se ahonda en su dominio, sin prisa ni presión, con la posibilidad de probar y hasta de errar si es para crecer. Así lo han constatado estos días los alumnos del Centro Internacional Taurino de Alto Rendimiento (Citar) que Iván Fandiño acoge en Guadalajara. Novilleros en distinto nivel de aprendizaje que, bajo la dirección de su maestro Luis Miguel Encabo, disfrutaron y aprovecharon de una jornada de intensa pedagogía taurina.

 

Juan Romero, de Córdoba, José Rojo, de Trujillo (Cáceres), Leo Valadés y Ricardo de Santiago, ambos de México, Alejandro Bonel, de Pamplona, y Daniel Aguilera, de Aranjuez, encarnan un fiel ejemplo del trabajo que se realiza en el Citar. Los hay entre ellos que destilan buen concepto y un largo dominio del oficio. Otros en los que se adivina capacidad tras lo verde aún de su técnica. Y alguno también tan nuevo que ofrece por delante a los docentes del centro un arduo trabajo de pulido de las posibilidades que adviertan hoy en ellos. Pero en cualquier caso, resulta siempre apasionante asistir al respeto y disciplina con que los alumnos atienden y ponen en práctica los consejos de sus profesores. Cómo les oyen ante las becerras y desarrollan, o al menos lo intentan, las indicaciones que reciben de sus docentes. Cómo no le vuelven la cara al reto de aprender porque son plenamente conscientes de que en ello van sus primeros pasos en un camino que, eso dicen los mayores, nunca se termina de caminar porque siempre tiene senda por delante. Y cómo los maestros manejan la psicología natural para tener en cada momento la palabra exacta y el guiño oportuno para que los novilleros aprecien y aprendan sobre la marcha aquello que no manejaban. Hay sintonía entre ellos. Respeto. Ese natural sentido de la autoridad que se asume, no se impone, que los noveles siempre tuvieron en el toreo hacia quienes les prestan el magisterio.

 

 

Se midieron los alumnos del Citar en La Dehesilla a seis becerras de distinta condición, pero que ofrecieron en conjunto posibilidades suficientes para que el tentadero les sirviera en su proceso de crecimiento. Todo fue cuestión de que ellos mismos hallaran esos resortes técnicos que encauzaran las embestidas en favor del toreo. O que ejercieran ellos el toreo para extraer las embestidas, sobre todo nobles y templadas, que las becerras llevaban dentro. Y todo, bajo la supervisión rigurosa y exigente de Luis Miguel Encabo. Ni un detalle se le pasó por alto al diestro madrileño, ni un matiz dejó pasar si advertirlo servía para que el alumno recibiera una nueva lección. Que el toreo es así: se empapa uno de toda la teoría en plena práctica. Que a torear se aprende toreando...

 

 

Fue una tarde hermosa de Tauromaquia dicha y hecha con ese toque aún crudo de lo que está tan por cuajar al fuego lento del tiempo y del sacrificio. Juan paladeó la embestida noble de la primera becerra, a la que José esbozó también interesantes apuntes de quien tiene por dentro más de lo que todavía muestra. Leo es el alumno que lleva dos pasos de ventaja sobre los demás. Tiene capacidad, tiene el concepto y tiene las ganas dibujadas en una picarona sonrisa de quien sabe que es un poco el referente para sus compañeros de sueños. Ricardo, mejicano como Leo, tiene también recursos y una base sólida que permite adivinar en él un novillero que puede gustar. Más nuevo está Alejandro, navarrico hasta en sus facciones. Tiene ganas de avanzar, disposición, y éste es el primer paso para ser algún día. Daniel acaba de llegar al Centro y lo tiene todo por aprender. Como todos sus compañeros hace bien poco tiempo. Lo dicho: el toreo se aprende toreando...

 

Se terminó la jornada con el repeluco de la humedad que ya calaba y la tarde vencida casi por completo. Apetecía un poco de charla y de candela en el Salón de Matanzas. Habló Pereda de su presente y de su futuro. Encabo, del tiempo que hacía que no venía por La Dehesilla y de la impresión positiva que le ha dejado esta vuelta. Jorge Arellano, flamante apoderado de Luis Miguel, esbozó un puñado de proyectos para la temporada que a punto está de desperezarse de tanto invierno... Charla de gente del toro a los que se les ilumina la mirada y la palabra hablando de toros. Y así, hasta que llegaron los torerillos y el maestro mandó que se despidieran para emprender la marcha. Solícitos, así lo hicieron. Otra vez la disciplina y el respeto. Esos valores que siempre fueron patrimonio del toreo. Y que lo siguen siendo, visto lo visto, gracias a labores como la del Citar.

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