free templates joomla
@PeredaDehesilla

Otra vez Fandiño en La Dehesilla, otra vez el toreo en libertad

Ocurrió de manera inesperada, por sorpresa. El encuentro habitual entre amigos, entre torero y ganadero con el campo como refugio y escenario de la complicidad entre los hombres. El ganadero, tentando, buscando. El torero, toreando, buscando también. Uno, la bravura. El otro, ese punto justo de cara a una temporada que otra vez le tendrá como uno de sus protagonistas.

 

Es habitual que Iván Fandiño ronde por La Dehesilla, la casa de su amigo José Luis Pereda. Es habitual que el diestro de Orduña busque allí la calma que el artista precisa siempre antes de compromisos como Sevilla. Y es frecuente que toree y tiente en una ganadería que conoce casi como la palma de su mano. No es la primera vez, sin duda, que Fandiño se olvida del mundo toreando en lo de Pereda, pero esta ocasión fue, si cabe, más especial. La becerra fue brava, lo demostró ya de salida y lo fue acrecentando conforme Iván la toreaba más y más. Humilló una barbaridad como ya es marca de la casa. Repetía, se rebozaba, con tanta casta como clase, buscando sólo muleta... Y Fandiño se derramó con ella en un ejercicio de pulso y de poso, con todo a su alrededor en silencio, en la plenitud del campo abierto, regalando a los escasos presentes un pasaje de ésos que recuerdan por qué se es aficionado a los toros. 

 

 

Una delicia, una gozada, puro disfrute... Un encuentro de bravura y toreo de ésos que cargan las pilas de la inspiración y de la motivación a torero y ganadero. Así, por sorpresa, de repente. Inolvidable...

Este sitio utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Aceptar Más información