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@PeredaDehesilla

"Triguerito", un toro para el recuerdo

La de 2012 fue una temporada muy importante para la ganadería de José Luis Pereda y La Dehesilla. Sobre todo, por cuanto tuvo de confirmación de los buenos resultados que ya se venían cosechando en los últimos años, pero también por lo que ello ha supuesto de consolidación del trabajo que se viene haciendo y del reconocimiento que ello genera entre profesionales y aficionados.

 

Fiel a la sangre que corre por las venas de esta ganadería, el desarrollo de la temporada fue de menos a más. Hubo pasajes realmente destacados, por fortuna, en algunas de las plazas de mayor relevancia y responsabilidad como Madrid y Sevilla o tan especiales para los ganaderos como Huelva. Pero qué duda cabe que una de las grandes capítulo del año se escribió sobre las páginas doradas de la Real Maestranza de Caballería. La tarde del 12 de octubre dejó muchas y buenas conclusiones sobre las que reflexionar entre los Pereda. Y un regusto realmente agradable gracias a un toro de pelo castaño y marcado con el número 54. Se llamaba Triguerito y fue el segundo ejemplar de aquella tarde de final de año, el primero del lote de un espléndido Antonio Nazaré, que le cortó una oreja. "Triguerito fue un toro inmenso, de los que colman a un ganadero, de los que te confirman en tu trabajo. Fue un toro bravo y bueno que derrochó lo mejor del encaste Núñez", afirma José Luis Pereda.

Triguerito, reconocido por la afición de Sevilla, como uno de los mejores toros del año en la Maestranza, fue un toro serio dentro de sus buenas hechuras, "la confirmación de que la seriedad nada tiene que ver con el tamaño, sino con la presencia que el animal destila a partir de la morfología que de verdad le corresponde", indica su criador. Ya en los días previos, desde que se conoció el conjunto de la corrida reservada para Sevilla, se reconoció en Triguerito a un toro con muchas opciones de embestir. "Sus hechuras le deletaban", recuerda Pereda. Bajo, musculado, descolgado y desprendiendo armonía. Y su comportamiento fue un compendio de todo lo bueno que define al encaste Núñez. "Su embestida tuvo mucha importancia. Su virtud fue ir a más, empleándose mucho, embistiendo por abajo, manteniendo siempre el mismo tranco y el mismo ritmo. Y todo ello, sin brusquedad alguna, con tanta nobleza como calidad", como declaró José Luis Pereda este invierno a la revista 6Toros6 en el balance ganadero del año.

A la altura del toro estuvo su matador, Antonio Nazaré. La suya fue una labor cargada de la mesura, de la armonía y de la profundidad que reclamaba el toro. El mejor broche también para la excelente y muy cantada temporada del diestro sevillano. "Las sensaciones de aquella tarde del 12 de Octubre fueron muy bonitas. Al toro lo ví pronto, de salida. Ya en el capote iba bien, lo medí en el caballo y todo lo bueno lo siguió desarrollando en la muleta. Se entregó como buen Núñez, con profundidad y seriedad. Además tenía buenas hechuras. Lo toreé muy por abajo, exigiéndole mucho y me respondió siempre en una faena importante. Hubo unanimidad en el trato tanto de la afición como de los medios y la pena fue que fallé con la espada por que le hubiera cortado dos orejas", según rememora el propio Antonio Nazaré. "Aquella tarde me ha servido para mantenerme en la mente de los aficionados durante el invierno. Gracias a esa tarde he entrado este año en la Feria de Abril y remato en San Miguel colocado como siempre soñé", reconoce el torero hispalense.

 

En la camada de este año 2013 hay varios hermanos de Triguerito, cuyas hechuras, al verlo en el campo, recuerdan a aquel toro lidiado en Sevilla como si aún siguiera pastando en La Dehesilla. 

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