free templates joomla
@PeredaDehesilla

Los novilleros de Colombinas se miden en La Dehesilla

“Estamos ya todos en capilla…”. Expresión salida de boca de José Luis Pereda cuando, a mediodía, finalizaba la mañana de campo preñada de aires de Colombinas que había reservado para los tres toreros de a pie de Huelva que, en sólo unos días, harán el paseíllo en su Plaza de Toros La Merced. La de ellos, los toreros, y la del ganadero. Por patrimonio familiar y por patrimonio sentimental. Huelva y La Merced, dos nombres propios que colman hoy por hoy el horizonte de José Luis, de David, de Alejandro y de Emilio. Los cuatro tienen en común la juventud y, al tiempo, el presente y el futuro del toreo onubense entre sus manos.

 

Coincidieron los cuatro en La Dehesilla a la llamada del ganadero. Temprano, que el calor acecha. En los corrales, un novillo frente al que se pudo ver los avances del último Silvera de una dinastía sin la que no se entienden estos últimos treinta años de toreo en Huelva. También cuatro becerras para De Miranda y Conquero. El primero, en puertas del sueño de su vida y de la vida de cualquier novillero como él: tomar la alternativa en la plaza de su tierra y de manos de José Tomás. El segundo, cuajando su oficio y su fondo de cara, quién sabe, a hacer suyo también ese sueño más o menos pronto y más o menos parecido. Casi toreando con ellos desde su palco ganadero, Pereda, ilusionado a la vez que responsabilizado “porque Huelva pesa mucho”, reconoce… Si el día 3 y el 5 de agosto próximos, las fechas claves para todos ellos, las cosas ruedan como en esta mañana de campo en La Dehesilla, las Colombinas de 2016 van a tener, tan a posteriori como a priori, neto acento onubense…

 

Salió en primer lugar una becerra negra que fue, por aquello que dicen los gitanos de no querer buenos principios, el único pero que se le puede poner a la jornada. Y un pero entre comillas porque, es verdad que la vaca salió rajadita y suelta, pero también que esa condición le sirvió a David de Miranda para quedarse con ella en los medios, taparle todas las salidas que buscaba, encelarla y sacar a flote el buen fondo de nobleza y calidad que atesoraba y que quedó patente. Anduvo lúcido el de Trigueros, que primero lidió y luego toreó. Más disfrutó ante su segunda becerra, una colorá de una clase proverbial, de embestida incansable a pesar del calor que ya por entonces comenzaba a apretar. Mil series le daría David de Miranda por ambos pitones. Le hizo de todo y lo probó todo. Fue la tienta de este animal un entrenamiento a conciencia para el triguereño, una puesta a punto de todos los matices de su concepto tan personal y, con el paso del tiempo, también de más enjundia. Toreaba y sonreía David, en un signo elocuente de cuanto estaba disfrutando. Ojalá que todo sea así el 5 de agosto. Sería hermoso para él y para Huelva que fuera así el 5 de agosto…

 

Otras dos becerras de gran clase toreó también Alejandro Conquero. Bravas y enclasadas las dos, aunque fue la primera de ellas, colorá también, la que tuvo esa clase más a flor de piel. Y Conquero, cuyo oficio es cada vez más sólido, la disfrutó a placer toreando muy relajado, muy natural el cuerpo, sin forzar nada, focalizando todo el toreo en sus muñecas y hundiendo la cintura en la arena y el mentón en el pecho. Faena larga también porque largo fue el fondo de esta vaca de unas condiciones infinitas. Preguntas más hondas tuvo la segunda de su lote y última de la mañana. Respuestas más trabajadas, pues. Pero las hubo y el animal sacó también a relucir una buena dosis de calidad definida, sobre todo, por su fijeza, nobleza y recorrido. Alejandro demostró que llega preparado a Colombinas.

 

La prueba mayor fue para Emilio Silvera, embutido en un vestido de luces azul y oro, por aquello de que la mañana de toreo se pareciera lo más posible a lo que puede ser el 3 de agosto. Estuvo mejor el novillero onubense cuanto más se dejó llevar y se centró en prolongar la embestida del eral, que pedía muleta por abajo y trazo largo. Faena a más de Silvera, que guarda en su concepto un aire silverista innegable. Al fin y al cabo, dice un proverbio chino que un hombre se parece a su propio padre y a su propio tiempo. Pues eso… Lo mejor de Emilio esta mañana fue cómo encontró respuesta a los planteamientos de la bravura. Cómo fue creciendo en macizo su toreo. Cómo fue ganando enteros. Cobró una estocada entera que será de premio si la repite en Huelva, la plaza donde toreó su abuelo pero que, sobre todo, durante muchos años fue de su padre. Verle torear un 3 de agosto traerá consigo muchos recuerdos. Buenos recuerdos, recuerdos bellos de otro tiempo que parece volver o que nunca se hubiera ido.

 

“Estamos ya todos en capilla…”, comentaba José Luis Pereda cuando terminaba una mañana cálida de toreo. Luego vino el paseo por entre los novillos de Colombinas para que los toreros los conocieran. Emilio Silvera prefirió reservar ese encuentro para la tarde del 3 de agosto. Y en el coche, los comentarios acerca de las hechuras de los utreros, de cuál va a embestir más, de cuál quiere cada uno para sí… Cábalas, expectativas, ilusiones para unas Colombinas muy especiales por tantas cosas para José Luis, David, Alejandro y Emilio, en cuyas manos descansa el presente y el futuro del toreo onubense. En Colombinas quedará patente como en esta mañana de campo en casa de José Luis Pereda.

 

 

20160729-tentadero10.jpg 20160729-tentadero11.jpg 20160729-tentadero12.jpg 20160729-tentadero13.jpg 20160729-tentadero14.jpg 20160729-tentadero15.jpg 20160729-tentadero16.jpg 20160729-tentadero17.jpg 20160729-tentadero19.jpg 20160729-tentadero20.jpg 20160729-tentadero21.jpg 20160729-tentadero22.jpg

 

Este sitio utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Aceptar Más información