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@PeredaDehesilla

Las fincas

El epicentro de las fincas de la ganadería de José Luis Pereda y La Dehesilla está en el Rosal de la Frontera, una localidad de la sierra más occidental de Huelva. Ubicada a 105 kilómetros de la capital onubense, 150 de Sevilla y apenas 2,5 de Portugal, país con cuya frontera linda. Como tal, es un municipio relativamente moderno, de apenas 160 años. En su cárcel, ya desaparecida y convertida hoy día en Casa de la Cultura, ingresó en 1939 el poeta Miguel Hernández, cuya huella sigue muy presente. Precisamente, la Casa de la Cultura lleva hoy su nombre y se ha convertido también en un centro de interpretación de su obra. Como toda la sierra de Huelva, Rosal de la Frontera tiene en la gastronomía uno de sus grandes tesoros. Toda ella gira en torno al cerdo ibérico y sus productos, que se obtienen de las tradicionales matanzas. Sin olvidar el bacalao, llegado por la influencia portuguesa. Otro de los privilegios de Rosal de la Frontera son sus paisajes.

 

Las fincas de José Luis Pereda giran todas en torno a Rosal de la Frontera, ya sea en España, ya en Portugal. Básicamente, son fincas formadas por grandes extensiones de dehesas de encinas y alcornoques, a las que se da un aprovechamiento integral a través de su bellota y de la corcha. En este último caso, se trata de un elemento residual procedente del alcornoque, pero en torno al cual gira mucha economía de la comarca. De la economía y de la cultura y de la tradición, de ahí la importancia de mantener vivas las dehesas para que también produzcan esta corcha que es necesaria en muchos aspectos.

En el término municipal de El Rosal de la Frontera se ubican las fincas La Dehesilla, Balona, La Perla y Juan Esteban, todas ellas destinadas a la crianza del ganado bravo. Hay una más, Popó, reservada a ganado manso. Todas ellas son, en general, fincas que se manejan a caballo, de forma que incluso el movimiento y traslado de las reses de unas a otras se realiza a caballo. Tienen una superficie muy holgada para que haya suficiente terreno para el animal bravo, sin necesidad de limitar hectáreas por vaca, ya que se considera fundamental para su buena cría y esencial a la propia naturaleza del animal bravo. En las fincas de José Luis Pereda y La Dehesilla no hay concentración ni cebadero, lo que le permite al toro tener mucha movilidad con la posibilidad de ejercitarse físicamente en plenitud, además de respirar aire puro y de alimentarse de forma muy rica en vitaminas y en micro y macro minerales porque cuenta con grandes extensiones de hierba virgen, nueva, que no está pisada. No es la base de la alimentación de estos toros, pero sí un complemento que considerado muy importante.

 

A nivel de instalaciones, la casa Pereda se ha dotado de lo más moderno dentro de lo tradicional. La plaza de tientas, por ejemplo, es una plaza medieval, de piedra y enterrada en el suelo. Éste último aspecto es clave por comodidad y por funcionalidad, porque así, cuando se tienta, no se aísla al animal del campo, se le facilitan todas sus querencias y cuando, el animal se le ofrecen todas las querencias, si no las toma, es porque es suficientemente bravo. Es una plaza muy rústica. Y es muy funcional gracias a la eficacia que ofrecen los corrales a la hora de embarcar, lo que reduce mucho los tiempos y aporta facilidad en el movimiento del ganado. Esto también es vital para el mejor manejo posible de los animales. “Eso se consigue observando, cuidando y atendiendo mucho a las querencias de los animales. Cuando se hace así y se hace bien, por más tiempo que pase, el resultado te ofrece modernidad. Hemos llegado a embarcar una corrida de toros en un cuarto de hora. Y eso que nuestra plaza y sus instalaciones están diseñadas hace ya cuarenta años”, explica José Luis Pereda.

 

En cuanto a los cerrados, están hechos con traviesas clavadas en el suelo con tres horizontales cogidas con tornillos, lo que ofrece una solidez especial que evita que los toros los rompan y se  cambien de cerrado. Esto evita muchas sorpresas negativas y facilita en gran medida la tarea de controlar dónde está cada toro a la hora de embarcarlos y enseñarlos.

 

Ya en tierras de Portugal, José Luis Pereda reparte su ganado bravo entre las fincas Herdade do Barroso y La Majada del Lobo, en tanto que la llamada Morgadinho se reserva a las vacas de los cabestros. En Herdade do Barroso, una finca de 700 hectáreas ubicada en Sobral da Adiça (Moura), en pleno corazón del Alentejo portugués, el animal bravo convive con la Yeguada José Luis Pereda.

 

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