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@PeredaDehesilla

Los ganaderos

 

JOSÉ LUIS PEREDA GARCÍA

La afición a los toros germina en José Luis Pereda García a la antigua usanza: yendo a los festejos de la mano de su padre en su pueblo natal, Zalamea la Real, ubicado en pleno corazón de la comarca del Andévalo de Huelva. No sólo le llamó la atención el espectáculo en sí mismo con toda su riqueza, sus matices, su magia y sus sorpresas, sino también, dando muestras ya siendo un chaval de su desarrollada capacidad de observación, escenas como la del por entonces empresario del coso zalameño, el onubense Morenito, recorriendo todo el anillo del ruedo con una escalera antes de que empezaran los festejos buscando el menor hueco que quedara libre en los tendidos para acomodar ahí a la gente que aún quedaba por entrar cuando ya apenas había sitio. “Fue una escena que me impactó mucho y que me fue involucrando en la vida taurina. Esa capacidad de ingenio de aquel modesto empresario tratando por todos los medios de atender lo mejor posible a su clientela me pareció de un romanticismo muy hermoso”, recuerda hoy José Luis Pereda.

 

Otro paso definitivo para adentrarse en el mundo del toro lo supuso sus muchos años de trabajo en el campo con otro tipo de animales (cochinos, ovejas, vacas, cabras…) y experimentar que no eran buen negocio. “Entonces me decidí a probar con los toros, que eran ya una de mis grandes pasiones. Me advirtieron de que tuviera cuidado porque la ganadería brava también podía llegar a ser un mal negocio, pero entonces pensé que, por lo menos, me divertiría. Y estaba convencido de que me daría nobleza y prestigio si hacía las cosas bien. Y que me daría apellido, el que después han heredado mis hijos y mi familia. Un apellido que también me ha vinculado mucho con Huelva a través de los toros. Porque mira que yo he desarrollado más proyectos profesionales en Huelva en otros ámbitos de la actividad, pero han sido los toros los que más me han vinculado a mi tierra. Una vinculación que, después, me ha dado categoría y reconocimiento, los mísmos que ahora está dando a mis hijos y a mis nietos. Todo esto son cosas que le tengo que agradecer al mundo de los toros”, asevera el ganadero.

 

A partir de ahí, el toro y el campo bravo se convierten en las grandes pasiones de José Luis Pereda, como en todo en su vida, un profesional taurino hecho a sí mismo. No le han faltado ofrecimientos para ampliar su campo de acción, pero los ha declinado todos. “Nunca he querido, por ejemplo, ser apoderado a pesar de que he tenido ofrecimientos, pero es una labor por la que nunca he estado”, afirma. La excepción a esta norma es el empresariado taurino. A él llegó siendo un perfecto desconocido para obrar un milagro: que Huelva recuperara su actual Plaza de Toros La Merced y, con ella, la presencia del toreo en su vida y en sus fiestas más importantes. "Todo mi empeño fue evitar que Huelva se quedara sin toros. La situación entonces era ruinosa en este sentido: Huelva se había quedado sin plaza y corría el riesgo de quedarse también sin toros. Fueron momentos muy difíciles. Acepté dar aquel paso y lo di y, gracias a Dios, creo que fue acertado. Para mí y para Huelva. Esto es lo que me hizo desembocar definitivamente en el mundo taurino. Yo entonces no tenía ni idea sobre cómo se organizaba una feria taurina. Desconocía que los toreros tenían unos representantes llamados apoderados a través de los cuales había que contratarlos. Ni cuánto costaba contratar un torero ni cómo se contrataba. Gracias a Dios, me guié de alguien tan grande como Diodoro Canorea. Me asocié con él en otras plazas que no eran Sevilla y aprendí toda la mecánica y el funcionamiento de una corrida de toros. Aquella experiencia me sirvió para desarrollar mi propia capacidad y aplicar mis propios criterios en la Plaza de Huelva”.

 


Otra vez la experiencia personal convertida en la mejor universidad donde formarse. “La manera en que me he ido desarrollando y las fuentes de donde bebí hacen que yo me considere un empresario moderno a la antigua usanza. Lo digo por la parte que de seriedad y de hombría conlleva esta profesión. Que son valores que a lo mejor hoy no funcionan como deberían: ha perdido valor e importancia el apretón de manos, el compromiso que se asumía entre dos hombres. Pero después, soy un empresario que ha estado siempre abierto a aquellas herramientas que me pudieran servir para mejorar y modernizar mi negocio. Porque entiendo que adaptarse a los nuevos tiempos es fundamental para mantener un alto grado de competitividad”.

 

José Luis Pereda García es hoy un hombre feliz, pleno y desarrollado. Mira para atrás y ve que el camino ha sido cierto. Duro y complejo, pero cierto. Hoy se siente como el corredor de fondo que se sabe ante la línea de meta de los sueños. “Como ganadero o como empresario, no pienso que haya aportado nada a la Fiesta. Yo de la Fiesta sólo he aprendido. Sí hay algo de lo que me siento orgulloso y es que creo que en estos momentos, soy de los poquitos ganaderos que sigue siéndolo en esencia y en pureza, entendiendo ser ganadero por vivir en el campo, conocer muy bien tu ganadería y, la última y más importante, no querer ser un ganaduros”, sentencia.

 

 

JOSÉ LUIS PEREDA LÓPEZ



Y el curso de la Naturaleza sigue su cauce en la casa Pereda. Como su padre a él, José Luis Pereda García también ha conducido de la mano a su hijo por los caminos del amor al toro y a la Tauromaquia. José Luis Pereda López es ya hoy la otra cabeza pensante de la ganadería. El mejor hombre de confianza de su padre y el heredero de una pasión que tiene en él garantizada la pervivencia y el latido. A pesar de su juventud, José Luis Pereda López da muestras ya hoy de una notable cualificación, por madurez y por capacidad de trabajo, para conducir junto a su padre los designios de la ganadería. Ha hecho plenamente suya la idea de toro en que se cree en la casa y no duda en prestarle horas y más horas al empeño de tener cuanto antes en la cabeza y en la mano las riendas.

 

Formado como ingeniero técnico agrícola y como gestor y administrador de empresas agropecuarias, José Luis Pereda López lleva toda su vida siguiendo muy de cerca el desarrollo de la ganadería y de la yeguada de la casa. Aunque es sobre todo en los dos últimos años, una vez concluidos sus estudios, cuando lo hace de una manera más directa e involucrada en el trabajo diario de ambas explotaciones. 

 

Amante como es del caballo, José Luis Pereda López es también un jinete versado y aficionado práctico, de ahí que se haya llegado a anunciar en alguna ocasión ya para torear en algunos festivales, sobre todo, como rejoneador. En él se aúnan la pasión por el campo, por el toro y por el caballo y la capacidad de trabajo sin desmayo que forma parte de la sangre Pereda.

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