Otra temporada, y van dos, marcada por el coronavirus. Como siempre ha pasado en el campo, hemos sabido adaptarnos y hemos aprendiendo a convivir con las circunstancias para sobrevivir.

De nada vale quejarse y mirarse las heridas, contra la dificultad no cabe más que trabajar el doble, diligencia, adaptarse a los cambios e imaginación. Estas han sido las claves que nos han permitido salvar la temporada, y lidiar en la misma temporada erales, utreros, cuatreños y cinqueños en novilladas, corridas de toros, de rejones, recortes y festejos populares.

“Empezar muy pronto y acabar muy tarde”, esa máxima que nuestro padre nos marcó a fuego como la que debe guiar el trabajo del día a día de nuestro trabajo en el campo es la que ha marcado esta temporada que empezó allá por el mes de Abril en nuestra querida Extremadura y acabó a lo grande en este Noviembre en Lora del Río, con el indulto de “Liante” como colofón.

Zafra, Almendralejo, Belmonte, Almodóvar del Campo, Palos de la Frontera y Lora del Río dan forma a una temporada en las plazas. Quedan en nuestro corazón ganadero, por muchas razones, la extraordinaria y premiada corrida lidiada en Almodóvar del Campo con las máximas figuras del rejoneo, nos sigue haciendo sentir orgullosos la tarde de Zafra con toros presentados como nos gusta para la Gira de la Reconstrucción y el cierre de temporada con el emotivo indulto de Liante.

Orgullosos de que nuestros astados permitiesen el triunfo a Robleño, Daniel Luque, Gines Marín, Curro Diaz, los Hermoso de Mendoza, Andy Cartagena, Salenc,  Joaquín Galdos,  Mario Sotos, Manuel Casado…

Lidiados Orejas Rabos Indultos
Novillos 4 4
Toros 19 28 2 1

No queremos dejar atrás el buen juego en los emocionantes recortes de Almodovar del Campo y lo mucho bueno que nos cuentan de de los cornúpetas de casa en la calle, los correbous y resto de festejos populares que tan necesarios son para los ganaderos y para la tauromaquia en estos inicios del siglo XXI. El Puig, Massalfassar, han sido hitos importantes.

Más allá de la estadística, nos hace pensar que vamos en la dirección adecuada confirmar que han embestido los toros que, como ganaderos, por reata, selección y concepto, creíamos que debían embestir y de la forma que, como aficionados, entendemos que deben embestir, con nobleza, por abajo, con profundidad, transmisión y ese tranco de más que es la exigencia propia del encaste.

Lo mejor que podemos decir de esta temporada que se nos va por el patio del desolladero es que seguimos vivos, que disfrutamos mucho y que estamos muy ilusionados con la temporada 2022.